"Golpearon la puerta de la humilde casa / la voz del cartero muy clara se oyó..."
(“El sueño del pibe” Tango 1945 Letra: Reinaldo Yiso)
Al escuchar el grito de ¡¡Carterooo!! la dueña de casa se asoma a la puerta y nada observa,extrañada, pues no tenia dudas de haber excuchado nítidamente el clásico anuncio del Cartero regresa al interior de la vivienda , no termina de cerrar la puerta, cuándo el estridente ¡¡Carterooo!! vuelve a hacerse oír, y antes que termine de abrir la puerta, oye el ¡¡Auxilioo! ¡¡Carteroo!! , si bien el predio estaba en la penumbra del anochecer, la visión es buena, ¿estaría jugando al escondite o tramando alguna broma?, se repite el ¡¡Auxilio!! Esta vez con mayor énfasis y casi desesperación, pero el sentido de orientación no le permite a la dueña de casa discernir la procedencia de la voz y momentáneamente nada ve. ¿Seria posible que los angustiosos gritos provengan del pozo sumidero del lavadero de autos?
Se trataba del taller mecánico de Calá ubicado en al esquina de Mitre y Cortazar, allí también se hacia chapa y pintura y era el único lugar ,en esa época(década del 50)que contaba con una rampa para lavar autos y un elevador hidráulico para su engrase.El ingreso a la vivienda podía hacerse directamente desde Mitre o desde Cortazar pasando por el lugar donde se lavaban los autos.Fue este ultimo acceso el que eligió ese día el Cartero,en un horario no habitual, posterior a la llegada del tren en el cual llegaba la correspondencia,algo urgente,algun ¡Expreso! lo llevó hasta ese domicilio.Como era su costumbre pasó por el costado de la rampa sin advertir que el sumidero,vaya a saber por qué razón,ese día estaba sin su cubierta y sin tiempo a reaccionar fue a parar a su interior,para sumergirse en el viscoso residuo barroso-aceitoso producto del lavado de los vehiculos.En ese momento el Cartero vestía la indumentaria propia de esa epoca,por tratarse de la primavera llevaba el uniforme color cremita con gorra tipo militar.De esa situación embarazosa y casi cómica debió ser rescatado dado que le era imposible salir por sus propio medios.Uno puede imaginar el estado del uniforme sumergido en el barro hasta la altura del pecho.El cartero no era otro que el menor de los Duarte ,había accedido a ese puesto hacia poco por la intercesión de Eva Duarte de Perón, qué así dio respuesta a la solicitud que le efectuara vía carta.

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