El Zapatero Remendón


Es imposible imaginar un pueblo ,sin talleres de compostura de calzados, qué todavía persisten ,pero que en décadas anteriores eran mas numerosos,por que mayor era su necesidad.
El "zapatero remendón" como se lo llamó popular y cariñosamente,ocupaba un rol preponderante en los servicios y la economía de los pueblos de antaño.
No todos eran “remendones”,muchos de ellos eran zapateros en el verdadero sentido del término, construían calzado a medida y a gusto del cliente,actividad que se complementaba con la anterior,que muy lejos estaba del remiendo-que también realizaban-por que en la mayoría de los casos,el calzado deteriorado en sus hábiles manos era prácticamente reconstruido a nuevo,en una época donde el calzado,fuera de las alpargatas,en sus diversas variantes,zapatos,mocasines,sandalias,botas,botines zapatillas,eran totalmente confeccionados en cuero.
Dignos representantes de esa cofradía puesta bajo la advocación de su santo patrono:San CRISPIN,en su mayoria inmigrantes,fueron: Pedro Dinelli, chacarero y agricultor en sus comienzos,su salud lo llevo a convertirse en zapatero,para poder parar la olla,presente en nuestra vecindad,fue un poco el “abuelo” de los chicos del barrio,en especial de quienes no llegamos a gozar del propio,Juan Marinelli , Leonardo  hijo del anterior,se hizo de la profesion al lado de su padre,para luego independizarse,fue el primero en tener un anexo de venta de zapatillas y otros rubros ,los hermanos Lenzi,eximios artesanos,cuya publicidad decia"Si Ud quiere calzado/de confeccion muy fina/mejor que en Buenos Aires/la hacemos en Chillar/al taller de calzado/La Italo Argentina/ se hace livianisimo/Tambien para Bailar"completaba la nómina de los italianos,que por una rara coincidencia eran todos originarios de la región de Toscana, Horváth,inmigrante checoeslovaco,trabajaba junto al anterior y también hubo un “remendón” de origen croata,que padecía del mal de Parkinson por lo cual el acto de enhebrar la aguja era todo una proeza para él y un espectáculo increíble para nosotros, los chicos entonces.
En algun caso debe contarse con algun aprendiz,que ante los cambios que se avecinaron,dejaron la profesion y se sumaron a la legion de emigrantes chillarenses que en los 50 dejaron el terruño en busca de nuevos horizontes.
E tique, tuque, taque, se pasa todo el día / Giusepe el zapatero, alegre el remendón / masticando el toscano per fare economía / pues quiere que su hijo estudie de doctor.
El hombre en su alegría / no teme al sacrificio / así pasa la vida/ contento y bonachón / ¡Hay, si tuviera, hijo / tu madrecita buena! / El recuerdo lo apena / y rueda un lagrimón”- Cantaba Gardel
El primer párrafo refleja la exacta realidad del trajinar del zapatero, su permanente martillear, primero para tratar la suela y luego para el clavado de la misma.
En su ambiente de trabajo se respira el olor a cuero entremezclado por el aroma de las ceras y tintas para el lustre que inundan el local y le dan ese toque tan característico e inconfundible.
Una máquina para coser y la esmeriladora,son las únicas herramientas sofisticadas por entonces que se destacan,no en todos los casos,la mayoría hacían todo a mano, en las instalaciones, atestada de zapatos viejos, de frascos de tintas , planchas de suela y pieles de cabritilla,becerro y cordero.
Sentado sobre una silla,puesto su delantal,martillea sobre un molde de hierro que cambia según el tamaño del calzado,teniendo a su frente una mesa casi ratona,atestada de los principales enseres y herramientas.Martillo,cuchilla, chaira, estaquillador,trinchete, punzón, pata de cabra, marcador,picador, desvirador, abreojales, estaquilla,broca, horma, marco, cartabón, manopla, tirapié,calzador, clavos,cola, lesna hilo,cera,cerda.
A un costado no falta el calentador y la pava, a la espera de algún voluntario para el cebado del mate.
Lo mas común en esa época era el pedido de hacer la media suela y taco,ambos de suela,(el taco de goma vendría tiempo después),si el calzado estaba muy deteriorado,algo frecuente en esa epoca,era el tiempo de la suela entera y taco.
Confeccionado un molde de papel con el tamaño de la suéla se lo trasladaba a la plancha para marcar y hacer el corte, venia el martilleo para darle resistencia e impermeabilidad, venía la encolada y luego el clavado con la infinita hilera perimetral de clavos, éstos, sujetos entre los labios, uno a uno caían bajo el golpe incesante del martillo.
Luego llegaba el turno de colocar las punteras de acero (punta y taco), la pulida, la colocación de la plantilla el perfilado de la suela en caliente, el lustrado y ya estaba listo para su entrega.
En los casos en que la suela iba cosida, el martillo se llamaba a silencio, la costura se realizaba a mano, se preparaba el hilo encerrándolo se le agregaba la cerda en un extremo y ahí entraba a jugar la lezna, para realizar la perforación y facilitar el pasaje del hilo.
Mayor trabajo y dedicación, conllevaba construir un calzado nuevo,una obra de arte,que comenzaba por la capellada y luego finalizaba con la incorporación de la base de suela.
Fuera de ello ningún trabajo por menor que sea dejaba de pasar por sus manos,una costurita por aquí,un parche por alla,una repasada al enclavado,una plantilla nueva,colocar una puntera,hacer un ojal,cambiar la punta del taco aguja de un zapato de mujer,coser una presilla o una pelota de fútbol ,estaban entre otros pequeños trabajos que le valían el apodo de “remendón”.
“E Tique, Taque, Tuque, / don Giuseppe trabaja / Hace ya una semana / el hijo se casó: / la novia tiene estancia / y dicen que es muy rica / el hijo necesita /hacerse posición. / E Tique, Taque, Tuque, / ha vuelto don Giuseppe, / otra vez todo el día / trabaja sin parar / y dicen los paisanos / vecinos de su tierra: / Giuseppe tiene pena / y la quiere ocultar”. "Giusepe el zapatero". (Tango Grabado por Carlos Gardel en1930).
Hoy el zapatero remendon sigue realizando su trabajo,pero “El Tique, Taque, Tuque” solo en forma ocasional esta presente en su ambiente de trabajo,la suela dejó lugar a la goma y los clavos al pegamento.-

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