Un Arbitro al que no se le pudo gritar "referi bombero"

Un Árbitro al que no se le pudo gritar “referí bombero”
Seguramente, haya cambiado el tinte del agravio y ahora, en pleno, siglo XXI, hasta parezca ingenuo,sin embargo todavía sigue vigente ese antiquísimo grito desaforado de "referí bombero",si hasta un grupo musical ha compuesto una pieza titulada “No es posible un mundo mejor con árbitros bomberos”.Algo que no ha dejado de resonar en cuanto partido de fútbol se haya jugado en los distintos escenarios del país, independientemente de la importancia del partido o de la magnitud de la concurrencia,en ese aspecto los partidos de fútbol jugados en las canchas de Chillar no fueron ajenos a ese agravio y otros cuyo destinatario era el árbitro.Hay que reconocer que su labor suele ser ingrata y a veces se torna insalubre,no exenta de peligros que pueden llegar hasta la agresión fisica.Su trabajo es poco o nada aplaudido y mucho menos reconocido.Pocos tienen presente que son seres humanos,por lo tanto no son infalibles en sus decisiones, no tienen ojos biónicos, no tienen dos ruedas en vez de piernas y, que su única arma es la inteligencia para decidir en cuestión de segundos situaciones harto complejas.A pesar que a los jugadores se les advierte que nunca intenten cuestionar al árbitro, no importa lo que ha marcado. Que en un juego de fútbol, las decisiones del árbitro son siempre correctas, no importa cuán equivocadas puedan ser. A pesar de esa advertencia no son pocos los jugadores que se sustraen a esa advertencia mostrando disconformidades que a menudo los hacen acreedores a una tarjeta y/o a una expulsión.Si eso sucede con los jugadores,que puede esperarse de los asistentes,sobre todo los “hinchas”,que en muchas instancias, sus descargas en el arbitro se alimentan de la decepción que la mala actuación de su equipo les provoca,asi prefieren creer que las acciones del arbitro están destinados a perjudicar ( “bombear” ) al equipo de su preferencia.A ello debe sumarse que en la época que nos ocupa(en la década del 50),no había restricciones al expendio de bebidas alcohólicas, cuya venta se constituía en uno de los principales ingresos del club,mucho mas que por la venta de entradas.El día del partido,pasado al mediodía, se montaba la cantina,y no eran pocos los que comenzaban con alguna cañita,de manera que para la hora del inicio del partido,ya estaban medio entonados y eran los que iniciaban la serie de letanías contra el árbitro.En general no se pasaba de la agresión verbal, en definitiva le daban condimento al partido y las agresiones físicas eran hechos extraordinarios.Tampoco había grandes problemas entre jugadores y arbitros,las expulsiones eran una rareza, aunque muchos partidos amistosos (y oficiales)de entonces podían dar un imagen en contrario a juzgar por las lesiones.Un desprevenido podía intuir que pudo haber una batalla campal,no menos de un tercio de cada equipo, podía terminar con lesiones de diversa índole y casos hasta de los mas graves,como la fractura de tibia y peroné, muñeca quebrada, hombro dislocado,cortes en la cabeza, ojo en compota,nariz desfigurada,cortes en al oreja etc.¡menos mal que fue un amistoso,que si no..” era el risueño comentario,pero todo ello se había dado, no por mala intención, si no por la falta de estado y entrenamiento,notorio déficit que era mas acentuado en los equipos de la campaña.Por otro lado, había mas caballerosidad en el juego,incomprensible quizás ,para estos tiempos, difícilmente se pateaba un penal o un tiro libre, simbólicamente se lo hacia en forma suave,a las manos del arquero o al campo contrario, ante los aplausos de los jugadores y de la concurrencia.El gol tenia que ser hecho con todas las de la ley y,poco influia el score del momento,la acción era invariable, así en un amistoso entre el Club Atlético y Loma Negra,dan un penal para el primero cuando ya perdía cinco a cero,sin embargo el gesto de caballerosidad se repitió una y otra vez,y el partido terminaría en consonancia con el día, un DIA de la Raza y un 12 a 3,a favor de la visita y todos contentos.-Antes que los árbitros vinieran con exclusividad del Colegio de Árbitros de Azul,que solían parar en la Parroquia había algunos locales para los amistosos y también de Juárez.
Todos sin excepción se hacían acreedores al “referí bombero”,”Que cobrás referí”,”Vendido”,”¿Por que no miras al linea?”,”¿Donde aprendiste a dirigir?,bombero”,y cosas por el estilo,a ello se sumaban los silbidos pullas reprobaciones,durante todo el partido,hasta ahí los limites,nadie se acordaba de la madre,por entonces.El clima del partido lo complementaban los aplausos y los hurras por alguna jugada y/o por el festejo del gol que se acompañaba con las bocinas de los vehículos.Sin embargo sucedió que en un partido mas o menos importante,la concurrencia estaba casi silenciosa,algunos mascullaban cierta disconformidad para sus adentros,un ambiente un tanto extraño,pues nadie gritaba nada contra el árbitro, como si el hombre de negro,no estuviese en la cancha,sin embargo allí estaba,pitando jugada tras jugada y dando indicaciones en forma enérgica, sucedía que el hombre estaba vestido de negro,sí,pero era el negro de su Sotana,que se la había arremangado y así dirigía el partido, un sacerdote proveniente de Juárez,

Carnavales y Romerias de Antaño en Chillar

Los festejos de Carnaval en Chillar son tan antiguos como el propio pueblo.
Si bien, por años, los convecinos no eran muy numerosos,por esos días su numero se veia incrementado por quienes vivian en la campaña,en una época en que la población rural era muy numerosa,de manera que los carnavales congregaban a gran numero de asistentes,tanto en los corsos como en los bailes.
Importante era el número de inmigrantes,una de sus colectividades mas numerosas,la española, se encargaba de organizar sus tradicionales Romerías,(tambien lo harian los Italianos)la fiesta popular de mayor difusión,desde fines del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX,que solia acompañar a las festividades religiosas, el Dia de la Raza y los Carnavales.
La Romeria era la fiesta popular por excelencia,con la participación de una numerosa orquesta,que solia iniciar su actividad a primeras horas del dia con sus dianas y bombas de estruendo,para seguir con conciertos callejeros y por la noche amenizar el baile luego de la finalizacion del Corso.
A falta de salones,el baile tenia lugar en uno de los galpones de cargas de la Estación de FFCC,iluminados por los sol de noche a kerosene, entre pasodobles,la infaltable “jota” y en menor medida otros ritmos entre ellos el foxtrot,transcurria la velada en un ambiente familiar ameno y pleno de sana diversión y alegría.
Por su lado, los Corsos,se llevaban a cabo en la céntrica Cortázar,de tierra por entonces, que en los treinta tenian una extensión de tres cuadras,de Mitre a Moreno,en el cual alternaban la ronda circular de la gente de a pié, con los sulkies, chatas rusas y los Ford T y Voituretes descapotables.
La posterior construcción del Salón de la Sociedad Española y el asfaltado de la calle Cortázar,a fines de esa década ,significaron una ostensible mejora ambiental en los escenarios,el primero brindaba todas las comodidades para la realización de eventos sociales, qué, además de su céntrica ubicación, incluía la iluminación eléctrica y no hace falta abundar en detalles de lo que significaba el asfaltado para una reunión multitudinaria al aire libre.
Paralelamente se prohibe el acceso de los vehículos atracción a sangre y con ello el trayecto del corso se reduce a una cuadra de Belgrano a San Martin.
En las semanas y días previos la actividad relacionada con la preparación se intensifican,quienes desean participar enmascarados (mascaritas) deben solicitar permiso e inscribirse ante la policía, preparar los trajes de disfraz y sus aditamentos lleva su tiempo.
Otros se abocan a la construcción del muñeco que representara al Rey Momo,(el Rey de la Irreverencia)de colorido traje rellenado con paja y bombas de estruendo en su interior.La iluminación de la calle se transforma con la colocación de sucesivas hileras entrecruzadas de lámparas incandescentes de todos los colores.
Hoteles y Restaurantes se preparan para recibir a la gente de la campaña,sus patios se congestionan de carros,sulkies y caballos.Sobre Belgrano,pegado a la Confitería “La Mil Delicias” hay un terrero baldío, ahí se levantaba una precaria carpa, será la “Churrasquería”,donde por unas monedas se podrá degustar carne a la parrilla o al asador ,acompañado por un vaso de tinto,no faltara la ginebra ni la quemada, en un ambiente de semipenumbra,apenas disipado por el sol de noche ubicado sobre el mostrador, la mayoría de los concurrentes lucen vestimenta gaucha,lo cual no deja dudas de su procedencia,delatada además por los numerosos caballos atados a los palenques vecinos a la carpa .
”Grandes-ROMERIAS-Grandes”,preanuncian los afiches de la Sociedad Española,
informando la programacion a desarrollar durante el Domingo,Lunes y Martes de Carnaval(Dias Feriados entonces).Cuya mayor atracción es una agrupación orquestal(Generalmente de Buenos Aires) que amenizaria,los conciertos callejeros y el tradicional baile.Es una banda de no menos veinte ejecutantes, qué a la hora del baile se transforma en un numeroso conjunto orquestal de instrumentos de viento,en los cuales no podían faltar las gaitas.
Se aloja en el Hotel Urrutia,el domingo de carnaval a primera hora,la Banda de riguroso y vistoso uniforme,con el tambor mayor al frente y a los sones del “Uno de enero/dos de febrero/tres de marzo/cuatro de abril/cinco de mayo/seis de junio/7 de julio¡¡ San Fermín!!” se dirige a tocar diana frente a la casa del Delegado Municipal,luego concurrirán a misa de diez,a su finalización, ofrecen al publico pasodobles, jotas y marchas taurinas.
Vendrá el almuerzo y la siesta para los mayores y los mas pequeños.Los jóvenes de ambos sexos se preparan para los juegos con agua,en algunos casos coordinados previamente y que suelen transformarse en verdaderas batallas campales de baldazos de agua ,otros recorrerán las calles en camionetas,con abundante provisión de agua ,para sorprender a alguna/s chica/s que asomadas por curiosidad (o no tanto), no se salvan del baldazo ni aun dentro de la casa.A las cinco el juego llega a su fin,la policía se encarga que así sea.
A renglón seguido una camioneta recorre las calles al son de bocinas y trompetas,en su caja lleva al Rey Momo(cuyo aspecto hacia que los mas chicos lo observáramos con cierta aprensión ) para presentarlo en Sociedad, hasta entonces un secreto bien guardado.Hora mas tarde,a las veinte una bomba de estruendo se encarga de avisar que ha comenzado el Corso de Niños,casi al unísono, la Banda de Música, desde el Hotel viene por Cortazar a los sones de pasodobles,para luego frente a la Esquina del banco de la Edificadora ofrecer sus interpretaciones musicales.
Para las veintiuna,otra bomba de estruendo anuncia el fin del Corso de Niños y la banda finaliza su actuación, retirándose a cenar y a prepararse para amenizar el baile una vez finalizado el Corso Nocturno.La calle se despeja,pero es hora de mucho trajín, sobre una de las veredas,
La Confitería “Las mil Delicias”,el Restaurante de Molinari y el Club Social, pondran una sucesión de mesas y sillas a disposición de la concurrencia ,lo mismo acontece sobre la vereda opuesta con la Confitería de Invernizzi,una legión de mozos,de Chaqueta y/o camisa blancas y pantalón y moñito negro se preparan,hay uno que resalta por sobre el resto,es el “negro” H.Lorea.Abundante provisión de barras de hielo ha sido traída desde Azul,para enfriar las bebidas.Mientras el negocio de Pagella,esta presto para ofrecer todos los insumos que el Corso demanda:papel picado,serpentinas,caretas,antifaces,narices postizas,sombreritos,pomos de agua perfumada,matracas,silbatos y pitos extensibles,etc.
La noche es calida y serena,apta para gozar del aire libre.Hay una apreciable concurrencia,cuando a las veintidós una bomba de estruendo anuncia el inicio del Corso Nocturno,a esa hora son innumerables los grupos de vecinos,familias enteras,vistiendo sus mejores galas(traje, corbata y sombrero,los hombres) se van aproximando desde los distintos rincones de la localidad,para presenciar o participar activamente.
La propaladora inunda el ambiente con música de ocasión,y poco a poco,los sonidos de las matracas,silbatos,bocinas, trompetas,gritos y exclamaciones van en aumento,mientras la vuelta se vuelve multitudinaria,gente de todas las edades y condición social,van entremezclados con las mascaritas y disfrazados,ocupando el centro de la calzada,dejando los costados a los autos,en su mayoría descapotables,uno de ellos pasea al Rey Momo. 
Desde ellos se hacían duelos con los peatones y con quienes estaban ubicados en las veredas, de serpentinas de colores que surcaban el aire y de una lluvia de papel picado ,a lo que se sumaban los lanza perfumes cuya traicionera ráfaga fría en la nuca, a causa del éter, solia provocar no pocas reacciones airadas
El clima de carnaval se expande,vuelan las serpentinas,el papel picado,los chorros de agua perfumada,alguna corrida,no son pocos que han alterado su fisonomía, con algún sonbrerito,una nariz postiza y/o alguna boquilla o pipa extravagante,el ambiente es festivo y familiar,tanto en los transeúntes como entre quienes ocupan las mesas ubicadas en las veredas o prefieren ser espectadores ubicándose sobre el cordón de la vereda, eran tiempos de sueños, donde cada uno encarnaba el papel que quería representar,si bien no habia murgas ni carrozas.Lo niños tienen libertad para corretear y se los ve tras las mascaritas.
Las niñas y las chicas en edad de merecer de la mano o del brazo de sus progenitores,por excepcion en grupo pero siempre al alcance de la inquisitiva mirada de las mamás,los “guiños,caidas de ojos y cabeceos” forman parte de la imperceptible comunicación gestual-visual con los jóvenes varones con quienes se entrecruzan o que observan de pié sobre la vereda.
El Corso llega a su clímax y no son pocos los que comienzan a mirar sus relojes,unos por que quieren prepararse para ir a la Romería en el salón de la Sociedad Española y otros por que saben que con el sonar de la bomba de estruendo anunciando el fin del Corso,es la hora del “sálvese quien pueda” y ello es el inicio de las corridas de agua y hay que ponerse a resguardo,andar por la calle o asomar la nariz se corria el riesgo de recibir un baldazo y terminar empapado y lo que era peor por entonces,con el traje desfigurado.
La propaladora se llama a silencio y todo llega su fin,persisten algunas corridas y gritos por la tirada de agua,mientras unos se dirigen a la Sociedad española , la mayoría lo hace a sus casas y no pocos se quedaran ordenando y atendiendo a los últimos parroquianos.
En los días siguientes,lunes y martes, las escenas descriptas se repetirán,el día martes,al finalizar el Corso,pasadas las doce de la noche,se desarrolla el acto final,el agua cede su lugar al fuego.En la esquina frente a la plazoleta,ante una gran marco de publico,Momo desaparece entre las llamas y las explosiones de las bombas de estruendo ubicadas en su interior.Otro Carnaval (a fines de los cuarenta)ha llegado a su fin y con él, la Ultima Romería Española.
A primera hora del miércoles ,el pueblo amanece adormecido,apenas unos pocos deambulan hurgando entre serpentinas y papel picado en busca de los pomos de plomo,mientras algunos fieles,en su mayoría mujeres,concurrentes a la misa de siete,pasan luciendo en su frente el testimonio de las cenizas con que el sacerdote los ha ungido,es miércoles de cenizas y, éstas son las del Rey Momo.

El Ciego de la Parroquia

Pocos recordaban el momento en que llegó a Chillar, para convertirse en un habitante más de la Parroquia, a cuyo frente se encontraba el Pbro. José Carballo,a quien acompañó en buena parte de su dilatada trayectoria al frente de la misma como Párroco de la localidad, hasta el momento mismo de producirse su fallecimiento.La llegada de un nuevo Párroco abrió el camino para las gestiones que culminarían con su traslado al Asilo de Ancianos de Azul, donde pasaría el resto de su vida .

Durante su permanencia en la Parroquia, además de hacerle compañía al Párroco,oficiaba de Campanero y atendía el funcionamiento del Reloj,como tal era el encargado de tocar puntualmente las campanas en los intervalos regulares diarios,para el llamado a los oficios religiosos,el repique mientras se celebraba la procesión y/o al momento del responso del alma de algún mortal.Paralelamente,se encargaba del Reloj de la Torre, manteniéndolo en hora y rutinariamente en forma periódica levantando las pesas(darle cuerda) para que su funcionamiento tuviera la regularidad necesaria y no dejase de dar las campanadas cada media hora.Lo vi por vez primera siendo pequeño,cuando me lo señalaron diciéndome “ahí va el ciego” y el se dirigia hacia “La Despensa”,guiándose con su bastón metálico tocando el paredón, adonde iba regularmente a comprar tabaco para su pipa.Mas tarde ,al iniciar la preparación para la Primera Comunión y años siguientes, tomamos contacto con él,en su posición habitual frente a la puerta de ingreso a la Casa Parroquial o en el patio interior.Vestia Chaqueta y pantalón, siempre cubierto con la gorra tipo visera, la chaqueta semiabierta dejaba ver un chaleco,de los de antes,cruzado por una cadena enlazaba un reloj de bolsillo,siempre con su pipa en la boca y el bastón de hierro colgado del brazo.Con el tiempo sabríamos que su nombre era Jaime,que era español de origen,sin familiares en nuestro país y que había llegado a Chillar luego haber trabajado en la Patagonia,adonde había llegado para trabajar en el FFCC de Puerto Deseado,a Las Heras (Santa Cruz)luego de cumplir con tres años de servicio militar en el Norte de Africa.
Solía contarnos historias, que a nosotros, poco versados, se nos ocurrían eran fabulaciones inventadas.Asi nos relataba cómo, los militares que habían llegado a Santa Cruz para sofocar una huelga, habían reunido a grupos de trabajadores huelguistas, les hicieron cavar zanjas, los obligaron a ponerse de pie en las mismas y luego se llevo a cabo, en sus graficas palabras y gestos el ¡pum!,¡pum!,¡pum!Mas tarde tomaríamos conocimiento que nos había estaba relatando parte de los hechos trágicos ocurridos entre noviembre de 1921 y enero de 1922, de los cuales el había sido testigo presencial y salvado por milagro, al ser dado por muerto.Se estima que mas de 1500 obreros y huelguistas fueron muertos por fusilamiento, por las tropas a cargo del Tte. Cnel Varela enviadas por el Gobierno Nacional. La película del director Héctor Olivera con guión de Osvaldo Bayer titulada "La Patagonia rebelde" de 1974 recrea aquella masacre.Dificil saber cual era su grado de ceguera,(secuelas de un accidente)que no era total,si bien solo podía ver por uno de sus ojos,dado que el restante lo tenia en blanco,en ocasiones lo poníamos a prueba,cuando debía tocar las campanas de llamada a misa,que se hacían cada quince minutos,¡ya es la hora! Alertábamos y él instintivamente dirigía al mirada hacia al torre,y decía ¡todavía no!De todas maneras el subir hasta la plataforma del reloj y colocar la manivela para levantar las pesas no es algo que estuviera fuera del alcance para un ciego.(El cambio de lámparas ubicadas en la cruz de la torre de la Catedral de Azul,lo hacia un ciego).Tal como decimos al inicio llego el día en que debió partir para el Asilo de Ancianos de Azul, partida que no fue de buen grado y sin duda no la esperaba ni deseaba.Horas después, como si se hubiera solidarizado con él,el reloj deja de funcionar.Se llama al relojero(era mi padre,que lo atendía desde su llegada a Chillar),antes de subir a la Torre,imaginaba que se había producido la falla común, cual era el corte de la lamina elástica que sostiene y permite la oscilación del Péndulo,(Aparte de haber dejado de funcionar, por la famosa aceitada con “aceite de oliva”, el Reloj, no había tenido otra falla, más que la nombrada) sin embargo, depararía una sorpresa inesperada,un robusto engranaje,de fácil accesibilidad aparecía fracturado, algo imposible que sucediera sin una intervención externa,todo hacia suponer que ello podía ser producto de un golpe con un objeto metálico y las sospechas recaerían en el bastón de hierro.¿seria la venganza del ciego ante su obligada partida?.Las dudas nunca se disiparon y quien podría haber aportado su testimonio-el Reloj-guardaría hermético silencio.

La Sequía del Presente nos remite al pasado



No pocos especialistas y algunos memoriosos(entre los segundos me incluyo) comparan la actual sequía en curso, por su magnitud y perjuicios, con la acontecida en el periodo 1951/52) Si bien, en la actual sequía no hubo incendios que lamentar, con los ingentes perjuicios que ocasionan(Ver “El Tedinés” Nº34 y 35),un elemento común enlaza a la actual sequia con la anterior:La Tucura.



















Luego de haber transcurrido un período de más de cincuenta años, la Tucura (langosta ¡bah!,tucura es un vocablo brasileño,pero de uso comun para nombrar a la langosta en nuestro pais y Paraguay)vuelve a aparecer con fuerza en una amplia zona de la Provincia,luego de haber sido erradicada con éxito, merced a la acción firme del gobierno de entonces, muy poco valorada y/o recordada pero qué, se constituyó en una de sus obras mas relevantes y con efectos duraderos,por tratarse de la eliminación definitiva de un flagelo, una de las siete plagas de Egipto,que el campo venia soportando por décadas.Su característica reproductiva,hace que la Tucura se reproduzca con mayor facilidad en épocas de sequía y en tierras con poco laboreo,éste y las lluvias entorpecen la eclosión de los huevos y con ello el número de insectos que nace se reduce a un mínimo y como al mismo tiempo la existencia de pasto es normal su predación pasa casi desapercibida.En cambio en épocas de sequía, su reproducción hace que el número de insectos sea mucho mayor y al haber poca disponibilidad de pasto,pronto se convierte en un competidor del ganado,dejando a éste sin alimento y además, sus perjuicios se trasladan a los cultivos verdes en desarrollo.En las décadas previas a los cincuenta,la superficie mayor estaba destinada a la ganadería, por lo anteriormente señalado,esas tierras favorecían la reproducción de la tucura,a lo cual debía sumarse la carencia de insecticidas adecuados para su control y la falta de políticas gubernamentales efectivas para combatirla,con lo cual los perjuicios eran cuantiosos y con situaciones tragicómicas, tal lo acontecido en la Capital Federal, dónde a mediados de los treinta luego que el gobierno anunciara la finalización con éxito de la campaña contra la langosta migradora(insecto adulto),ésta se hace presente en una manga que se asienta e invade los espacios verdes de la Capital devorando todo a su paso,incluidos los árboles de las Plazas,entre ellas Plaza de Mayo.Por ese tiempo en los campos aledaños a Chillar ,la plaga hacia sus estragos.Desde el inicio de su nacimiento la tucura es rastrera,recien se convierte en adulta y voladora-migradora pasados los 45 dias.En ese breve periodo de tiempo su expansión es rápida y podemos hacernos una idea de la importancia de la magnitud de la plaga por el hecho que el entonces Ministerio de Agricultura,como una de las alternativas para combatirlas,pagaba un peso la bolsa de tucuras rastreras y su recolección ,en algunos sectores ,se realizaba con solo arrastrar la bolsa por el suelo y en un santiamén la misma estaba llena. La rastrera además se constituía en la pesadilla de los maquinistas del FFCC,pues la tucura en su traslación cubría buena parte de las vías, dificultando la tracción de la locomotora,en especial de los trenes de carga,por mas arena que utilizaran, el patinaje de las ruedas era permanente y ello les impedía tomar velocidad,que un tren de carga empleara mas de cuatro horas para recorrer la distancia de 20 Km. entre 16 de Julio y Chillar habla a las claras del problema que los maquinistas debían enfrentar,los trenes de pasajeros, más livianos, sufrían un poco menos no obstante sus horarios también se verían alterados.La plaga dio lugar a la aparición de soluciones ingeniosas,aunque de poca efectividad,tal fue el uso de planchas de chapa que colocadas en los alambrado impedían el paso a la tucura,sin duda un buen negocio para el autor de la idea.Otro medio,ya de uso masivo que el Ministerio de Agricultura implementó fue el sebo toxico, basado en el afrechillo impregnado en insecticida,que se esparcía por los campos,muy efectivo para combatir la tucura,tanto rastrera como voladora,tambien muy apetecible para las vacas,siendo inofensivas para ellas(eso es lo que decían),sin embargo el sabor del sebo no dejaba de aparecer en la leche que consumíamos.De todas maneras no habia disponibilidad en cantidades suficientes ni su efectividad alcanzaba para evitar los perjuicios de la langosta voladora tanto en alfalfares y/o pastizales como en maizales.Ello contribuyó a incentivar soluciones nacidas por la desesperacion e impotencia frente a los estragos de la plaga:cortinas de humo,arreo de caballos sobre los alfalfares o pastizales verdes para espantar a las voladoras o el uso de artilugios para su captura, recipientes con agua con una mampara de chapas en su parte posterior,montados sobre vehículos,que en su traslación hacia que las voladoras chocaran contra las chapas
y cayeran en el recipiente con agua,se cuentan entre otras soluciones precarias que se adoptaron,(ademas de los sebos)todo ello era como querer tapar el sol con las manos.Cuando caia una manga de langostas voladoras sobre un maizal,el espectáculo visual y sonoro era estremecedor,pues el maizal desaparecia a ojos vistas,mientras el eco del accionar simultáneo de las cientos de miles de mandíbulas triturando las plantas taladraba los oidos de quienes lo presenciaban.Con este panorama se llegó a la gran sequía del 51/52 con todas sus secuelas.Para ese entonces, nuevos insecticidas y nuevos métodos de aplicación habían aparecido.El Ministerio de Agricultura del Gobierno de Perón, pronto implementó un intensivo plan de lucha utilizando los medios aeronáuticos disponibles y ello felizmente para todos,terminó en forma exitosa con una plaga que por décadas afectó la producción del campo y la economía del país ,plaga que solo permaneció en el recuerdo de algunos,hasta que la presente sequía, con la reaparición de la tucura ,favorecida su expansion por el menor laboreo derivado de la siembra directa,nos retrotrae a esa época.

Catangos,Guardahilos,Señaleros,Cambistas,los esforzados protagonistas de la “via”



Con su cajoncito de madera a cuestas, los “Catangos” eran fácilmente identificables a la distancia , eran los trabajadores de menor rango en el mantenimiento de las vías férreas, y se constituían en el grupo mas numeroso de quienes trabajaban en la Estación de Chillar.”Catango” no es hoy una palabra muy usada o demasiada conocida,tampoco lo era entonces cuando éramos chicos, poco sabíamos de su significado, sólo que así se nominaban a los vehículos viejos o desvencijados y también a los autos y/o carritos que de niños solíamos construir-en épocas en que las alforjas de los Reyes Magos venían flacas-y que, tirandolos de un piolin correteábamos con ellos por las calles del pueblo.Mas tarde sabríamos que el vocablo también hacia referencia a un escarabajo que hace pequeñas perforaciones en la tierra .Sin duda la conjunción entre escarabajo y un vehículo desvencijado,es lo que mejor define a los “catangos”,su labor en el mantenimiento de vías tenia mucho de escarabajos, además circulaban por las vías en zorras motorizadas,que eran vehículos sumamente precarios.Temprano por las mañanas,uno a uno se dirigía a tomar servicio no sin antes pasar por la carnicería ,para surtirse del churrasquito que junto a las demás vituallas,sea para calmar el hambre o la sed ,trasportaba en su cajoncito,puesto que por lo general el almuerzo tendría lugar en medio del campo,alli donde las tareas de mantenimiento los convocaba.El punto de reunión era la Casa del Capataz, Kacsan,por entonces,cercana al paso a nivel de Sarmiento,a cuya vera podían observarse estibas de durmientes y rieles,en tanto adyacente a la casa estaban los galpones de guarda de las zorras y las herramientas.Puntualmente todos los días a las ocho en direccion,ora hacia 16 de Julio,ora hacia Tedin Uriburu partía la zorra de dos cuerpos en tandem,una con las herramientas y materiales,mientras que en la otra en dos bancos paralelos con respaldo al medio iban sentados los “catangos”,a cuyo frente iba el conductor,con el clásico banderín rojo ondeando por sobre su cabeza,para regresar a las cinco de la tarde,momento en que de niños concurríamos al paso a nivel para verlos pasar.Hombres de pico y pala,de maza de diez kilos,su tarea era pesada,realizada a la intemperie, soportando las variables contingencias
climaticas,desde el frío mas intenso al calor mas agobiante.Limpiar los drenajes,desmalezar,
repasar y/o reemplazar los clavos a golpe de maza,ajustar las uniones,inspeccionar y/o cambiar durmientes,controlar el ancho de trocha con el calibre,reemplazar algún riel,ajustar los cambios de vías, limpiar los pasos a nivel,entre otras tareas, formaban parte de su quehacer cotidiano,realizadas entre los rojos banderines,que servían de aviso a los maquinistas para que aminoraran su marcha al paso por el lugar, mientras lo catangos se hacían aun lado .En Chillar harían algo mas, construirían un desvío de varios centenares de metros, con curva incluida ,para conectar y servir al galpón de almacenamiento de cereales que la Cooperativa Agraria había levantado, calle por medio, en el lado posterior a la Estación.Otros personajes recorrerían las vias,el Guardahilo,solitario en su motorizada zorra,con la escalera y la pértiga a cuestas, inspeccionaba los cables (hilos) de las lineas telefonica y telegráfica, principalmente ,los aisladores,que solian ser blanco de cazadores furtivos o de las hondas de los chicos,escalera en mano subía a reemplazarlos,no pocas veces debia desmontar algún nido de hornero edificado en algún lugar no apropiado,para ello hacia uso de la pértiga, herramienta destinada primariamente a desenredar los hilos,como complemento no podía dejar de llevar un manipulador y un telefono portatil para verificar las líneas telegráfica y telefonica respectivamente en caso de corte.
Entre los de Estación, no puede dejarse de mencionar al Señalero,amen de operar las señales,a la caída del sol con su zorra manual de dirigía hacia las señales de ingreso a la Estación ubicadas en ambos extremos,alli ascendia hasta el tope para colocar el farol que facilitara su visibilidad ,en una epoca en que los trenes circulaban en horario nocturno,por la mañana repetiria su tarea retirándolos para preparlos y tenerlos listos para la noche siguiente.Y por último, el Cambista,colgado de una mano del ultimo vagón de carga participaba activamente en las maniobras para ordenar los vagones,traccionados por una locomotora de vapor, separando los que quedarían en la estación de los que partirian con el convoy, haciendo señas con su mano libre, enganchando y desenganchando vagones,bajarse corriendo y hacer el cambio de vías, para que luego el maquinista diera el empujón a uno o dos vagones, volver a subirse para realizar una nueva maniobra en otro sector de la Estacion,asi hasta la partida del tren de carga,que por esa epoca circulaban con asiduidad y el Cambista tenia poco tiempo para estar de brazos cruzados.Hoy la Estacion luce solitaria y silenciosa,el sonido del ir y venir de la locomotora con su caracteristico resoplido y su estridente silbato,el estruendo del chocar de los vagones,se propagaban y eran audibles en todo el ámbito de la localidad,hoy solo presente en el desván de los recuerdos.- Don Juan Víctor Tournie,”Catango” por vocacion,protagonista de esta reseña,lo recordamos y homenajeamos,junto a quienes fueron sus compañeros de esa epoca.-


 La zorras y los Catangos listos a partir