No en pocos casos, la lana formaba parte del regalo de bodas, así la esquila era un factor determinante para establecer la fecha del casamiento.Producida la esquila,en primavera u otoño, se procedía al lavado (por esa época realizado a mano,en alguna pileta de madera)para eliminar la suciedad y los fuertes olores residuales de pesticidas e insecticidas-cuidando de resguardar la lanolina que es un aceite natural que posee la lana que mantiene las fibras suaves y las impermeabiliza contra la acción del agua-y luego era colgada en los alambrados perimetrales de alambre de pua,que facilitaba su sujección,para su secado.Con ello ya estaba disposición del colchonero,para su cardado(1) y posterior confección del colchon,tarea que podía realizar en su taller o en domicilio.Sin embargo el colchonero que mas perdura en nuestro recuerdo,era el que periódicamente era solicitado para restaurar colchones y almohadas,que luego de un tiempo prolongado de uso veian comprometida su esponjosidad y flexibilidad por el apelmazamiento de la lana,que se constituia en una de sus deventajas ,afectando el descanso nocturno y el sueño que asi dejaban de ser placenteros.En éstos casos el colchonero se instalaba en el domicilio a la que llegaba a la mañana temprano, con sus herramientas:la cardadora
(1) Peinar,desenredar una materia textil
